- Vendedores fraudulentos están utilizando bloques de plástico grabados con láser para imitar el silicio de la GPU AD102.
- Las unidades detectadas presentan errores flagrantes, como fechas de fabricación situadas en el año 2030.
- Los componentes internos, incluyendo los módulos de memoria VRAM, son piezas de desecho o recicladas que no funcionan.
- Expertos recomiendan desconfiar de precios inferiores a los 250 euros para este modelo de alta gama.

El sector de los componentes para PC atraviesa un momento bastante turbio debido a la altísima demanda de potencia gráfica, algo que los estafadores están aprovechando para hacer de las suyas. Lo que antes era un simple engaño con cajas vacías o el envío de modelos antiguos ha evolucionado hacia falsificaciones tan elaboradas que, a primera vista, podrían engañar a cualquiera que busque un chollo en el mercado de segunda mano sin tomar las precauciones necesarias.
Recientemente, ha saltado la alarma tras detectarse varias unidades de la GeForce RTX 4090 que, tras ser desmontadas por expertos técnicos, han revelado un interior desolador. En lugar del potente núcleo de silicio de NVIDIA, los compradores se han topado con bloques de plástico moldeados por láser que imitan la estética del hardware original, dejando claro que el ingenio de los delincuentes informáticos no tiene límites cuando se trata de dispositivos que superan los mil quinientos euros en tiendas oficiales.
Un engaño técnico que imita hasta el más mínimo detalle
Varios informes técnicos, surgidos inicialmente en plataformas de soporte y canales especializados de reparaciones, han puesto el foco sobre unas tarjetas gráficas de la marca ASUS que se vendían a precios ridículamente bajos, rondando los 220 dólares o 1.500 yuanes. Al retirar el sistema de refrigeración, los especialistas notaron una textura extraña en lo que debería ser el núcleo AD102. Tras una inspección profunda, se confirmó que el chip era una pieza de plástico con inscripciones grabadas para dar el pego, una técnica mucho más barata que reutilizar núcleos defectuosos de generaciones pasadas.
No se trata de un caso aislado, ya que el auge de la inteligencia artificial ha disparado el valor de estas tarjetas, convirtiéndolas en el objetivo perfecto para estafas a nivel global, especialmente en mercados donde la oferta es limitada. Estas unidades fraudulentas no solo carecen de un procesador real, sino que también montan módulos de memoria VRAM de desecho. Se trata de chips GDDR6X que han sido soldados a la placa únicamente para que, visualmente, parezca que el producto está completo, aunque en realidad son componentes inservibles que no tienen ninguna conexión funcional con el resto del circuito.
Errores de bulto: hardware fabricado en el futuro
A pesar de que el aspecto externo de la carcasa y el peso de la tarjeta pueden parecer legítimos, los estafadores han cometido fallos que permiten identificar el fraude a los ojos más expertos. Uno de los detalles más surrealistas encontrados en el grabado láser de estas piezas de plástico es la fecha de fabricación, que en algunos casos señalaba el año 2030 como origen. Este anacronismo es una prueba irrefutable de que se trata de una falsificación burda realizada sin el menor control de calidad, intentando aprovecharse del desconocimiento del usuario medio.
Además de la fecha imposible, se han detectado inconsistencias graves en el diseño del PCB o placa base. Por ejemplo, la disposición de los condensadores no coincide con el esquema original de NVIDIA y faltan elementos de seguridad esenciales como el código QR característico del sustrato en la esquina inferior. Estos detalles demuestran que, aunque se han esforzado en la parte estética que queda a la vista, las tripas de la tarjeta son una mezcla de piezas recicladas y plástico sin valor alguno que solo sirven como un costoso pisapapeles.
Cómo evitar caer en la trampa del hardware falso
Ante esta oleada de timos, la recomendación de los expertos es tajante: hay que desconfiar de cualquier oferta que parezca demasiado buena para ser verdad. Una RTX 4090 auténtica mantiene un valor muy alto incluso usada, por lo que encontrar una por una fracción de su precio oficial es una señal de alerta inmediata de estafa. Es fundamental realizar las compras en establecimientos con garantías o, en caso de optar por la segunda mano, exigir capturas de programas de diagnóstico como GPU-Z y verificar los números de serie en la web oficial del fabricante antes de realizar cualquier pago.
Mantener los ojos bien abiertos al navegar por plataformas de compraventa es fundamental para evitar disgustos con este tipo de hardware que llega desde mercados asiáticos y ya circula por redes internacionales. Si nos ofrecen un componente premium a un precio de saldo, lo más probable es que estemos ante una trampa diseñada para engañar al usuario incauto; por ello, revisar minuciosamente el estado del PCB y desconfiar de vendedores sin reputación comprobable sigue siendo la mejor defensa contra quienes intentan colarnos una maqueta de plástico por una tarjeta gráfica de última generación.

