- El supuesto Google Tensor G6 integraría una GPU PowerVR CXT-48-1536 lanzada en 2021.
- El chip mejoraría en CPU con una configuración 1+4+2 y núcleos C1 Ultra y C1 Pro.
- Google reforzaría IA y seguridad con NPU avanzada y el coprocesador Titan M3.
- La elección de una GPU de hace cinco años podría lastrar al Pixel 11 frente a rivales Android en Europa.

En plena batalla por dominar la gama alta de smartphones Android, los movimientos de Google con sus chips Tensor vuelven a quedar bajo la lupa. Las últimas filtraciones apuntan a que el futuro Tensor G6 llegaría con mejoras importantes en CPU y seguridad, pero con una decisión muy cuestionable en el apartado gráfico.
Según la información adelantada por medios especializados, el nuevo SoC de Google apostaría por una GPU PowerVR presentada originalmente en 2021. Para un procesador que se espera que compita con lo mejor de Qualcomm, MediaTek o Samsung en los próximos Pixel, este enfoque tan conservador en gráficos levanta muchas dudas, también en mercados como España y el resto de Europa, donde la competencia en rendimiento es especialmente dura.
Google Tensor G6: una GPU de 2021 en un chip de nueva generación
Las filtraciones coinciden en que el Tensor G6 integraría la PowerVR CXT-48-1536, una GPU que debutó hace cinco años y que ya se considera claramente por detrás de las soluciones actuales para móviles de gama alta. En términos de potencia bruta, hablaríamos de un componente que, a día de hoy, se percibe como «anticuado» para un dispositivo premium.
Este modelo concreto de PowerVR pertenece a la familia CXTP, una variante en la que la letra «P» hace referencia a la eficiencia energética. El problema es que incluso dentro del propio catálogo de PowerVR se trata de una opción más antigua que la línea DXT, y según las filtraciones, sería menos avanzada que la GPU utilizada en el Tensor G5 de la generación anterior.
La consecuencia directa es que, si esta información se confirma, el Tensor G6 podría situarse por detrás de rivales como Snapdragon 8 Elite Gen 5 o las soluciones más recientes de MediaTek y Samsung en todo lo relacionado con juegos exigentes, renderizado 3D y aplicaciones que aprovechen al máximo el hardware gráfico.
En un escenario donde los usuarios europeos valoran cada vez más la fluidez general y la capacidad de los móviles para aguantar varios años sin quedarse cortos, recurrir a una GPU con cinco años a sus espaldas puede ser una decisión complicada de justificar, sobre todo en móviles que previsiblemente no serán precisamente baratos.
CPU a la altura: configuración 1+4+2 con núcleos C1 Ultra y C1 Pro
Aunque la parte gráfica genera controversia, en el apartado de CPU el Tensor G6 sí traería avances interesantes. Los rumores hablan de una configuración de siete núcleos en disposición 1+4+2, un esquema poco habitual frente a las clásicas configuraciones 1+3+4 o 2+4+2 que se ven en otros fabricantes.
El núcleo principal sería un C1 Ultra a 4,11 GHz, orientado a ofrecer el máximo rendimiento en tareas pesadas y picos de carga. El resto de cores utilizarían la variante C1 Pro, más orientada al equilibrio entre rendimiento sostenido y consumo energético, lo que en teoría permitiría al Tensor G6 ponerse a la altura de la gama alta actual en tareas de CPU pura.
En la generación anterior, con el Tensor G5, Google consiguió acercarse a lo que ofrecía Snapdragon 8 Gen 3 tanto en CPU como en GPU, recortando parte de la distancia que históricamente arrastraban sus chips. Ahora, con el Tensor G6, la expectativa era dar otro paso adelante para competir de tú a tú con las propuestas de 2026.
Si finalmente la mejora en CPU se confirma, Google podría ofrecer una experiencia sólida en multitarea, navegación, aplicaciones pesadas y en general en todo lo que dependa del procesador central. La duda, de nuevo, quedaría en cómo se equilibra este avance con un apartado gráfico que apunta a quedarse bastante más atrás.
Más inteligencia artificial y seguridad, aunque con sacrificios en gráficos
Más allá de la CPU y la GPU, el enfoque de Google con sus Tensor siempre ha girado alrededor de la inteligencia artificial y el procesamiento dedicado. Las filtraciones señalan que el Tensor G6 seguiría esta misma filosofía, reforzando la NPU y los bloques específicos para IA, fotografía computacional y funciones contextuales.
Uno de los elementos que se menciona es la incorporación del coprocesador de seguridad Titan M3, una evolución de la familia Titan que Google lleva años utilizando para proteger datos sensibles, gestionar la biometría y añadir una capa adicional de seguridad al sistema. Este movimiento encaja con el discurso de la compañía sobre privacidad y protección del usuario.
La apuesta por IA se traduciría en mejores capacidades para tareas como el procesamiento de imágenes, la generación y edición de vídeo, funciones de traducción en tiempo real o asistentes avanzados basados en modelos como Gemini. En la práctica, esto supone priorizar experiencias «inteligentes» y automatizadas frente a exprimir al máximo los benchmarks gráficos.
El problema es que, en un mercado donde los usuarios también exigen rendimiento sostenido en juegos, realidad aumentada y aplicaciones 3D, la sensación que queda es que Google vuelve a recortar precisamente en el área donde más se nota la diferencia con la competencia. Esa GPU de 2021 puede cumplir con lo básico, pero probablemente no estará al nivel de lo que se espera en la gama alta dentro de uno o dos años.
Contexto competitivo: Google frente a Qualcomm, MediaTek y Samsung
El movimiento de Google hay que entenderlo en un contexto donde Apple juega en su propio terreno con chips como el M5, mientras que en Android la lucha se reparte principalmente entre Qualcomm, MediaTek y Samsung. Estas compañías compiten en todos los segmentos, desde la gama de entrada hasta la gama premium, con especial intensidad en la parte alta del catálogo.
En los últimos años, Qualcomm ha marcado el paso en la gama alta con sus series Snapdragon 8, y actualmente su Snapdragon 8 Elite Gen 5 se sitúa como una de las referencias en rendimiento tanto de CPU como de GPU. MediaTek también ha ido recortando terreno con sus Dimensity de gama alta, y Samsung ha vuelto a apostar con fuerza por sus Exynos, como el Exynos 2600 integrado en la reciente familia Galaxy S26.
En este entorno, Google intenta diferenciarse con sus chips Tensor, integrados exclusivamente en la familia Pixel. Desde los primeros modelos, la compañía ha insistido en que su prioridad no es ganar en números brutos, sino en ofrecer mejores cámaras, funciones de IA y experiencias de uso más inteligentes. Sin embargo, esa estrategia empieza a mostrar sus límites cuando la brecha en gráficos y eficiencia se hace demasiado evidente.
Si el Tensor G6 llega al mercado europeo con una GPU que ya era modesta en 2021, mientras el resto de fabricantes estrenan arquitecturas gráficas más modernas, la percepción de los usuarios que buscan un móvil de gama alta para varios años podría inclinarse claramente hacia otras marcas, especialmente en países como España donde la relación rendimiento-precio se mira con lupa.
Pixel 11 en el punto de mira: qué pueden esperar los usuarios en España y Europa
Aunque todavía no hay confirmación oficial, todo apunta a que el Tensor G6 animará la próxima generación de Pixel, probablemente bajo la serie Pixel 11. Esto coloca al futuro buque insignia de Google en el centro del debate sobre si la compañía está haciendo los sacrificios adecuados a la hora de diseñar su propio silicio.
Si se mantiene el patrón de años anteriores, los Pixel 11 llegarán a España y a buena parte de Europa con una fuerte campaña centrada en fotografía, IA en el dispositivo y funciones exclusivas de software. Ahí es donde Google suele brillar: procesado de imagen muy afinado, modos nocturnos efectivos, retrato bien resuelto y herramientas útiles de edición y productividad.
Sin embargo, para quienes priorizan el rendimiento gráfico, especialmente jugadores habituales o quienes usan el móvil para aplicaciones 3D, la presencia de una GPU PowerVR de 2021 puede convertirse en un argumento de peso para mirar hacia otras alternativas con Snapdragon o soluciones de otros fabricantes que apuesten por hardware más reciente.
Además, en un escenario de uso prolongado, donde muchos usuarios europeos mantienen su smartphone durante cuatro o cinco años, partir ya desde el principio con un componente gráfico que arrastra varios años de desventaja puede afectar a la percepción de longevidad del dispositivo. No se trata solo de lo que rinde el móvil al salir al mercado, sino de cómo aguanta el paso del tiempo frente a nuevas apps y juegos.
En conjunto, el supuesto Tensor G6 dibuja un chip con CPU competitiva, IA reforzada, seguridad mejorada y una GPU claramente por debajo de lo esperado para su segmento. Si las filtraciones se confirman, Google volvería a apostar por una estrategia muy particular: confiar en que la experiencia global, la integración de servicios y las funciones exclusivas pesen más que los números de rendimiento puro, aun a costa de asumir críticas en uno de los apartados más visibles para los usuarios más exigentes.
