Ubuntu 26.04 LTS endurece la RAM recomendada y reabre el debate sobre el hardware

Última actualización: abril 6, 2026
Autor: ForoPC
  • Canonical eleva la memoria recomendada de Ubuntu 26.04 LTS a 6 GB de RAM, un 50 % más que antes.
  • Los 6 GB son una sugerencia para un escritorio fluido con GNOME; el sistema puede instalarse con menos memoria.
  • El resto de requisitos se mantienen: CPU de doble núcleo a 2 GHz y unos 25 GB de almacenamiento.
  • Siguen existiendo alternativas ligeras como Lubuntu o Xubuntu para equipos antiguos con 1-2 GB de RAM.

Escritorio Ubuntu 26.04 LTS requisitos de RAM

La próxima gran versión de la distribución de Canonical llega con un cambio que está dando bastante que hablar entre usuarios domésticos y profesionales: Ubuntu 26.04 LTS pasa a recomendar 6 GB de memoria RAM para disfrutar de un escritorio holgado. La cifra supone un salto notable respecto a generaciones anteriores y, sobre el papel, coloca a la distro por encima de lo que Microsoft declara para Windows 11.

Este ajuste de la referencia de memoria no implica que Canonical cierre la puerta a los ordenadores veteranos ni que Ubuntu se haya convertido de repente en un sistema pesado. La compañía matiza que se trata de una recomendación y no de un mínimo bloqueante, pero admite que el escritorio moderno —con GNOME, Firefox, LibreOffice y varias aplicaciones abiertas a la vez— pide más margen del que ofrecían los ya clásicos 4 GB.

Qué cambia con Ubuntu 26.04 LTS: de 4 a 6 GB de RAM

Requisitos de sistema Ubuntu 26.04 LTS

Con Ubuntu 26.04 LTS, cuyo lanzamiento está previsto para el 23 de abril de 2026, Canonical introduce por primera vez desde 2018 una subida clara en la memoria aconsejada. La RAM recomendada pasa de 4 a 6 GB, lo que se traduce en un incremento del 50 % frente a la referencia establecida con Ubuntu 18.04 LTS.

En el resto de parámetros, el listado oficial apenas se mueve: se mantiene el procesador de doble núcleo a 2 GHz y los 25 GB de almacenamiento como valores orientativos para la instalación del sistema de escritorio. Esto significa que el foco del cambio está casi por completo en la memoria, no en la potencia de CPU ni en el espacio de disco.

Conviene subrayar que Canonical habla de requisitos flexibles. Ubuntu 26.04 LTS se puede instalar y arrancar en equipos con menos RAM —incluso a partir de 2 GB—, pero la experiencia será más lenta y con mayor dependencia del archivo de intercambio. La etiqueta de «6 GB» funciona más como umbral de comodidad que como barrera técnica inamovible.

En términos prácticos, muchos portátiles y sobremesas vendidos en España y Europa durante los últimos años ya montan 8 GB de serie, de modo que el nuevo listón no debería suponer un problema para buena parte del parque actual. La preocupación se concentra sobre todo en esos ordenadores que se siguen usando a diario con 4 GB y que hasta ahora se veían como candidatos ideales para pasarse a Linux.

Por qué Canonical sube la RAM recomendada

Escritorio GNOME Ubuntu 26.04 LTS

Desde el punto de vista técnico, la decisión tiene bastante lógica si se mira el ecosistema de software actual. El núcleo de Linux y la base del sistema siguen siendo eficientes, pero el problema está en lo que va encima: navegadores con decenas de pestañas, servicios en segundo plano, mensajería, ofimática y aplicaciones basadas en frameworks pesados.

El entorno de escritorio GNOME, que Ubuntu utiliza por defecto, ha ido ganando efectos visuales, animaciones y funcionalidades que mejoran la experiencia, aunque a costa de consumir más memoria que escritorios más espartanos. Si a esto se le suman aplicaciones de escritorio modernas —incluidas muchas empaquetadas como Snap—, el resultado es que 4 GB se quedan cada vez más ajustados en cuanto se abren varias tareas a la vez.

Canonical reconoce de forma implícita que, en 2026, considerar «suficientes» 4 GB para un uso de escritorio generalista es más una cuestión de supervivencia mínima que de comodidad real. Con 6 GB, la distribución aspira a evitar el intercambio constante a disco y a que GNOME, Firefox y LibreOffice puedan convivir sin que el sistema se arrastre en un portátil medio.

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En paralelo, la compañía mantiene una línea bastante distinta para sus ediciones sin entorno gráfico. Ubuntu Server puede desplegarse con alrededor de 1-1,5 GB de RAM, lo que deja claro que la carga extra viene asociada sobre todo a la interfaz y al tipo de aplicaciones que el usuario ejecuta, no al núcleo del sistema en sí.

Este enfoque encaja con la tendencia general del mercado: las aplicaciones de escritorio han ido engordando a medida que se buscaba más integración con la nube, mejor experiencia visual y compatibilidad multiplataforma. Ubuntu 26.04 LTS simplemente actualiza su mensaje para alinearse con esa realidad, en lugar de seguir aferrado a cifras que ya no describen bien el día a día.

Requisitos recomendados frente a mínimos reales

Instalación de Ubuntu 26.04 LTS en equipos con poca RAM

Una de las claves que ayuda a rebajar la polémica es que Canonical no presenta los 6 GB como un mínimo duro que impida la instalación. La documentación oficial habla de configuración recomendada para lograr un escritorio fluido, pero deja claro que la distro seguirá funcionando en máquinas con menos memoria.

En equipos con 2-4 GB de RAM, Ubuntu 26.04 LTS puede arrancar y permitir un uso básico, aunque con limitaciones. Es posible navegar con pocas pestañas, redactar documentos o gestionar el correo, pero a la mínima que se combinan varias tareas el sistema empezará a tirar del swap y aparecerán ralentizaciones apreciables.

La filosofía, por tanto, no es expulsar a quienes cuentan con hardware antiguo, sino advertir de forma honesta de lo que se puede esperar según la configuración. El usuario sigue teniendo la última palabra: puede instalar la nueva versión en un portátil de hace una década y comprobar por sí mismo si el rendimiento le compensa, sin encontrar una pantalla que le impida continuar.

Esta postura contrasta con la estrategia de otros sistemas, donde los requisitos oficiales se emplean a veces como filtro artificial para forzar la renovación de equipos. En el caso de Ubuntu, el mensaje va más por la vía de «puedes instalarlo con menos, pero no esperes milagros», lo que en cierto modo se agradece a la hora de tomar decisiones de actualización.

Para quienes trabajan en entornos profesionales o educativos en España, esta diferenciación entre lo que es técnicamente posible y lo que es realmente aconsejable ayuda a planificar mejor migraciones y renovaciones, ajustando expectativas de rendimiento sin necesidad de sustituir todo el parque de ordenadores de golpe.

Ubuntu 26.04 frente a Windows 11: cifras y matices

Comparación Ubuntu 26.04 LTS y Windows 11

El otro gran foco de debate llega al comparar los requisitos de Ubuntu 26.04 LTS con los de Windows 11. Sobre el papel, el sistema de Microsoft sigue indicando que se conforma con 4 GB de RAM y un procesador de 64 bits a 1 GHz con al menos dos núcleos, además de 64 GB de almacenamiento, gráfica compatible con DirectX 12, pantalla de 720p y soporte para TPM 2.0 y UEFI.

Si se mira solo la tabla oficial, Ubuntu parece más exigente en memoria y procesador, ya que habla de 6 GB recomendados y un doble núcleo a 2 GHz, mientras mantiene el mínimo de 25 GB de espacio libre. Sin embargo, la experiencia real cuenta otra historia: ejecutar Windows 11 en un equipo con solo 4 GB suele ser sinónimo de arranques lentos, respuesta perezosa y multitarea muy limitada.

Además, el requisito de TPM 2.0 y el arranque seguro restringen de facto el acceso de muchos ordenadores antiguos a Windows 11, incluso aunque cumplan en teoría con la memoria y el procesador. En el mercado europeo, gran parte de los equipos que pasan el filtro de TPM ya incorporan de serie 8 GB o más de RAM, con lo que los 4 GB acaban siendo, en buena medida, un número pensado para quedar bien en la ficha técnica.

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Ubuntu, por el contrario, no exige TPM 2.0 ni UEFI de forma tan rígida y reconoce abiertamente que para un escritorio moderno y cómodo en 2026 es preferible contar con 6 GB. En la práctica, los requisitos de ambos sistemas acaban acercándose bastante cuando se mira el tipo de hardware en el que se ejecutan de forma razonable.

Hay otro elemento que empieza a pesar: las funciones basadas en inteligencia artificial que Microsoft va integrando en Windows 11 elevan los recursos necesarios de facto, aunque muchas veces no se reflejen en los mínimos oficiales. Canonical, por su parte, ajusta su recomendación más por el uso cotidiano de aplicaciones generalistas que por integrar características de IA que disparen aún más el consumo de memoria.

Alternativas ligeras dentro y fuera del ecosistema Ubuntu

El hecho de que Ubuntu 26.04 LTS recomiende 6 GB de RAM no significa que Linux haya dejado de ser una opción válida para alargar la vida de equipos modestos. Simplemente obliga a afinar mejor la elección de distribución y entorno de escritorio cuando el hardware va justo de recursos.

Dentro de la propia familia Ubuntu, Lubuntu se mantiene como una opción muy ligera. Basada en el escritorio LXQt, esta variante puede funcionar con 1 GB de RAM, procesador de 1 GHz y menos de 10 GB de espacio en disco, por lo que sigue siendo una candidata clara para ordenadores muy antiguos, netbooks o PCs de uso muy básico.

Otra alternativa es Xubuntu, apoyada en XFCE, que ofrece un buen equilibrio entre consumo moderado y entorno relativamente completo. Para muchos usuarios en centros educativos o pequeñas oficinas europeas, Xubuntu supone una forma de tener un escritorio familiar sin renunciar a un rendimiento aceptable en máquinas con 2-4 GB de RAM.

Más allá de Ubuntu, existen otras distribuciones pensadas para sacar partido a equipos veteranos, como algunas variantes de Fedora centradas en escritorios ligeros o propuestas como Zorin OS, que apuestan por pulir la experiencia en hardware modesto. Cada una plantea sus propios requisitos, pero comparten la idea de no obligar a cambiar de ordenador a la mínima.

En el extremo opuesto se encuentran distros donde el objetivo principal es el rendimiento en juegos, como Bazzite o CachyOS, además del propio SteamOS liberado por Valve. Estas propuestas priorizan la optimización para gaming y suelen asumir de partida configuraciones de memoria más generosas, por lo que no entran tanto en la discusión sobre si 4, 6 u 8 GB bastan para un escritorio ligero.

Un cambio razonable en un contexto complicado para ampliar memoria

Si se mira en frío, pasar de 4 a 6 GB como referencia no parece un salto dramático. Sin embargo, el momento elegido complica la lectura del movimiento. La industria de la memoria lleva tiempo hablando de tensiones de oferta y demanda que podrían prolongarse varios años, con picos de precios que impactan directamente en el bolsillo del usuario final.

En España y buena parte de Europa, donde es habitual estirar la vida útil de los ordenadores todo lo posible, la idea de tener que invertir en RAM adicional para seguir utilizando con soltura un sistema operativo no se recibe con demasiada alegría. Y aunque en los últimos meses se han visto ciertas bajadas puntuales de precio, el coste de ampliar equipos antiguos sigue siendo más alto de lo que era hace no tanto.

A esto se suma que, en portátiles veteranos, la ampliación de memoria no siempre es sencilla. Muchos modelos baratos vienen con los módulos soldados o con solo una ranura disponible, lo que obliga a sustituir por completo el módulo existente en lugar de añadir uno nuevo. Entre la mano de obra y la compatibilidad, no es raro que algunos usuarios se planteen directamente cambiar de equipo.

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Por esa razón, la subida de la RAM recomendada en Ubuntu 26.04 LTS se percibe como una decisión técnicamente coherente, pero que llega en un momento algo «torcido» desde el punto de vista económico. La realidad es que el software exige más, pero los presupuestos domésticos y de muchas pymes europeas no siempre acompañan.

Pese a todo, Canonical evita convertir ese nuevo listón en una obligación inmediata: ni bloquea la instalación por debajo de los 6 GB ni deja de ofrecer variantes ligeras. Más que un portazo, el movimiento se parece a una advertencia: quien quiera un escritorio moderno y cómodo debería ir pensando en ese rango de memoria, aunque pueda aguantar un tiempo más con menos.

De los megas a los gigas: cómo han evolucionado los requisitos de Ubuntu

Mirar la evolución histórica de la distribución ayuda a entender por qué la cifra de 6 GB no es tan descabellada si se pone en perspectiva. Hace poco más de una década, Ubuntu podía instalarse oficialmente con apenas 512 MB de RAM, una cantidad que hoy resulta anecdótica para casi cualquier uso.

Con el paso de las versiones, Ubuntu fue elevando de forma gradual sus recomendaciones. En torno a Ubuntu 12.04 y 14.04 se empezó a hablar de 1 GB como referencia razonable, y en 2017 seguía siendo posible usar la distro con configuraciones muy ajustadas. Sin embargo, con la llegada de Ubuntu 18.04 LTS se dio un salto importante: la memoria sugerida pasó a ser de 4 GB, cuatro veces más que en etapas anteriores.

Desde entonces, esa cifra de 4 GB se ha mantenido como estándar de facto en las ediciones de escritorio, a pesar de que muchos usuarios han comprobado sobre el terreno que, con el aumento del peso de navegadores y aplicaciones, la experiencia empezaba a resentirse. Ubuntu 24.04 todavía se sentía cómodo dentro de esos márgenes, pero ya con la vista puesta en un futuro donde la multitarea exigente sería la norma.

Con Ubuntu 26.04, que llegará bajo el nombre en clave «Resolute Raccoon», Canonical asume que es hora de ajustar de nuevo sus recomendaciones. Los 6 GB actualizan la foto a un contexto donde el hardware medio es más capaz, las pantallas de alta resolución son habituales y el usuario espera que todo siga funcionando aunque haya múltiples programas abiertos.

Esta transición ilustra bien cómo los sistemas operativos acaban reflejando la evolución general del sector: ya no se piensa tanto en ordenadores de hace quince años como en los que se venden hoy en día, con módulos de 8 o 16 GB que se han convertido en la tónica incluso en gamas medias. Para quienes siguen exprimiendo máquinas más antiguas, el mensaje es claro: Ubuntu sigue siendo una opción, pero no necesariamente la edición principal con GNOME.

Tomando todo este contexto, la subida de la memoria recomendada en Ubuntu 26.04 LTS a 6 GB de RAM encaja más como un acto de realismo que como un giro brusco de timón. Canonical reconoce que el escritorio moderno, con GNOME y las aplicaciones actuales, necesita más oxígeno del que ofrecían los viejos 4 GB, pero al mismo tiempo mantiene la puerta abierta a equipos modestos mediante requisitos flexibles y sabores ligeros. Para la mayoría de usuarios en España y el resto de Europa con ordenadores relativamente recientes, el impacto será mínimo; quienes sigan dependiendo de PCs con poca memoria tendrán que valorar si merece la pena ampliar RAM, optar por Lubuntu, Xubuntu u otras distros más austeras o, sencillamente, seguir estirando su hardware asumiendo ciertas limitaciones.

Linux 7.0
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