- Linux 7.0 afronta unas últimas Release Candidate con más cambios de lo habitual, centrados en estabilidad, almacenamiento y audio.
- El kernel será la base de Ubuntu 26.04 LTS, que ya se puede probar en beta con GNOME 50, Mesa 26 y Wayland por defecto.
- EXT4, XFS, drivers gráficos, red y sonido reciben numerosas correcciones y mejoras de compatibilidad con hardware moderno.
- Canonical apuesta por firmware modular, nuevas opciones de cifrado con TPM y más controles de telemetría en un ciclo LTS clave para Europa.

El desarrollo de Linux 7.0 ha entrado en una fase final bastante más movida de lo que suele ser habitual para un kernel tan esperado. A pocas semanas del lanzamiento definitivo, el volumen de cambios y correcciones que se están incorporando en las últimas versiones candidatas sigue siendo elevado, lo que ha llevado al propio Linus Torvalds a expresar cierta incomodidad con el ritmo de trabajo en esta recta final.
Esta situación es especialmente relevante para los usuarios de Europa y España, porque Linux 7.0 será la base del próximo Ubuntu 26.04 LTS «Resolute Raccoon», una edición de soporte prolongado que muchas empresas, administraciones públicas y usuarios domésticos utilizarán durante años. El resultado práctico es que lo que ocurra en estas semanas determinará el grado de estabilidad y fiabilidad del ecosistema Linux en el escritorio y en el servidor para buena parte del continente.
Linux 7.0 en la recta final: rc5, rc6 y un volumen de cambios inusual
La evolución de Linux 7.0 hasta la Release Candidate 5 siguió un patrón relativamente previsible: las primeras RC integraron grandes bloques de código, como ya ocurrió en Linux 6.19, con ajustes amplios en distintos subsistemas, y poco a poco se fue reduciendo la cantidad de novedades para centrarse en pulir detalles. Sin embargo, la llegada de la rc6 ha roto ese guion al introducir un incremento de modificaciones que no encaja del todo con lo que suele verse en esta etapa.
En este punto del ciclo de desarrollo, lo normal sería que los cambios descendieran de forma clara y que el esfuerzo se enfocase casi exclusivamente en validación y corrección de errores puntuales. Torvalds ha dejado caer en varias ocasiones que esta dinámica menos calmada no le resulta especialmente tranquilizadora, no porque haya fallos críticos, sino porque la cantidad de pequeños arreglos pendientes indica que el kernel aún no ha alcanzado el nivel de madurez que se espera a estas alturas.
Las primeras RC de Linux 7.0 ya llamaron la atención por ser más caóticas de lo habitual, con parches de tamaño considerable y un flujo de cambios que generó cierta incomodidad en parte de la comunidad. Conforme avanzaba el ciclo, la gravedad de los errores detectados fue bajando, pero a costa de mantener un número de modificaciones todavía muy alto. La rc6 es, de momento, el ejemplo más claro de que el proceso de estabilización sigue muy activo.
El propio Torvalds ha apuntado una posible explicación: el auge de las herramientas de inteligencia artificial en el desarrollo de software podría estar acelerando la producción de parches, pero también provocando más errores pequeños que luego hay que revisar y corregir. No hay consenso sobre cuánto influye realmente la IA, pero sí está claro que el resultado es un ciclo final con más movimiento de lo que cabría esperar.
EXT4, XFS y almacenamiento: foco especial en la fiabilidad de datos
Uno de los apartados donde más se nota esta actividad de última hora es el de los systems de archivos. En Linux 7.0-rc6, EXT4 se lleva buena parte del protagonismo con una batería de parches destinada a atajar problemas delicados: fugas de memoria, errores de tipo use-after-free, fallos en operaciones críticas como fsync cuando no se emplea journal, y bloqueos potenciales al desmontar unidades en determinadas circunstancias.
Además, se han corregido situaciones que podían desencadenar inconsistencias tras apagados inesperados, un aspecto especialmente sensible en servidores, centros de datos y estaciones de trabajo que gestionan grandes volúmenes de información, algo crítico en entornos con SSD y NVMe. En España y el resto de la UE, donde cada vez hay más cargas de trabajo ligadas a análisis de datos y servicios en la nube, este tipo de ajustes son clave para evitar sorpresas desagradables.
EXT4 no es el único sistema de archivos que recibe atención. XFS también suma una serie de ajustes repartidos en varios frentes, lo que deja claro que el almacenamiento ha sido uno de los focos centrales de estas últimas semanas. El objetivo es reducir al mínimo los casos límite en los que podrían producirse pérdidas de datos o comportamientos extraños bajo carga.
Más allá de estos dos nombres, los cambios se distribuyen por casi todo el núcleo: desde las capas de gestión de memoria y el Virtual Filesystem (VFS), hasta subsistemas de red y RDMA, con el objetivo de pulir interacciones internas que solo salen a la luz en escenarios complejos, habituales en servidores y entornos profesionales europeos.
Audio, drivers gráficos y soporte para hardware moderno
Otro bloque donde la rc6 introduce una cantidad inusualmente alta de correcciones es el de audio en Linux. El kernel lleva años arrastrando fama de ser algo caprichoso con el sonido, sobre todo en portátiles modernos y equipos con configuraciones particulares; Linux 7.0 intenta avanzar en esa asignatura pendiente con un volumen notable de arreglos.
Entre las correcciones se incluyen problemas con altavoces que no funcionaban en ciertos modelos, micrófonos que no eran detectados, controles de volumen que se comportaban de manera errática y fallos en los LEDs físicos de silencio en portátiles de marcas como ASUS, Lenovo, MSI y HP. También se han solucionado comportamientos extraños al suspender y reanudar equipos, así como incidencias con dispositivos de audio USB.
La parte gráfica no se queda atrás. Linux 7.0-rc6 incorpora mejoras en drivers AMD y Radeon, así como en controladores para GPUs de Intel y soporte de Intel Xe3P en Mesa que empieza a tomar forma en el ecosistema, y soporte actualizado para chipsets recientes de AMD e Intel que empezarán a llegar al mercado europeo a lo largo de los próximos meses. Cada nueva familia de procesadores y gráficas obliga a introducir identificadores y rutas de código específicas, y es aquí donde se concentran muchos de los cambios de última hora.
En paralelo, se han ido añadiendo optimizaciones de rendimiento y pequeños ajustes en la pila de red, RCU y otros subsistemas destinados a lograr un comportamiento más estable bajo carga. Esto es especialmente importante para servidores y estaciones de trabajo utilizadas en entornos críticos, donde Linux 7.0 aspira a ofrecer una base más sólida, aunque no vaya a ser recordado por grandes novedades rompedoras.
Calendario previsto: última RC y lanzamiento estable de Linux 7.0
Pese al volumen de modificaciones, no se han detectado fallos estructurales que obliguen a replantear por completo el calendario. Torvalds mantiene, por ahora, la hoja de ruta que contempla una última versión candidata —la rc7— y, la semana siguiente, el lanzamiento de la versión estable de Linux 7.0.
Según los planes actuales, la rc7 debería llegar el 5 de abril, mientras que la publicación definitiva del kernel se sitúa en torno al 12 de abril. Si no aparece ningún contratiempo mayúsculo, esa será la fecha a partir de la cual distribuidores y administradores podrán empezar a desplegar Linux 7.0 en sus sistemas con más tranquilidad.
Este calendario encaja con los planes de Canonical, que prepara el lanzamiento de Ubuntu 26.04 LTS para el 23 de abril. La idea es que la distribución llegue ya con la versión final de Linux 7.0 integrada como kernel por defecto, de modo que los usuarios europeos puedan beneficiarse desde el primer día de las mejoras introducidas en este ciclo.
El resultado es un encaje casi milimétrico: Linux 7.0 debería consolidarse justo a tiempo para convertirse en la base tecnológica de la nueva LTS de Ubuntu, que a su vez servirá como plataforma para millones de equipos en España, la UE y el resto del mundo durante los próximos años.
Cómo probar hoy Linux 7.0-rc6: compilación manual y Mainline
Quien no quiera esperar a la versión estable tiene la posibilidad de probar Linux 7.0-rc6 desde ahora mismo. Eso sí, conviene dejar claro que sigue siendo una versión en desarrollo, por lo que no está recomendada para el ordenador principal ni para entornos de producción donde se manejen datos sensibles o se preste servicio continuo.
Una primera opción consiste en descargar y compilar el núcleo a mano desde la web oficial del kernel. El proceso pasa por bajar el archivo de la versión candidata (linux-7.0-rc6.tar.gz), descomprimirlo, configurar las opciones —por ejemplo, mediante make menuconfig— e instalar las dependencias necesarias en la distribución que se utilice, como build-essential, libncurses5-dev, libssl-dev o libelf-dev, entre otras.
Tras preparar el entorno, se puede lanzar la compilación con un comando del estilo make -j$(nproc), seguido de sudo make modules_install y sudo make install para dejar el nuevo kernel integrado en el sistema. Si no se produce ningún error durante el proceso, bastará con reiniciar el equipo y seleccionar la nueva versión en el gestor de arranque para empezar a utilizar Linux 7.0-rc6.
La alternativa más cómoda para usuarios de Ubuntu y derivadas es recurrir a Mainline, una herramienta que permite descargar e instalar versiones del núcleo desde una interfaz gráfica sencilla. Tras añadir el ppa correspondiente, actualizar los repositorios e instalar la aplicación, solo hay que ejecutarla, esperar a que aparezca la lista de kernels disponibles y seleccionar la versión más reciente de Linux 7.0-rc6 para que la propia utilidad se encargue del resto.
En ambos casos, se recomienda limitar las pruebas a equipos de test, máquinas virtuales o instalaciones secundarias, dejando el hardware principal en una versión estable hasta que el kernel 7.0 final y las principales distribuciones lo integren de forma oficial y respaldada.
Riesgos y precauciones al usar una Release Candidate
Aunque Linux 7.0 está ya avanzado en su desarrollo, conviene no perder de vista que una Release Candidate sigue siendo una versión de pruebas. Esto significa que es posible encontrarse con fallos que afecten al funcionamiento general del sistema, desde pequeños problemas de compatibilidad hasta errores que puedan dañar datos si se dan las condiciones adecuadas.
Algunos componentes de hardware pueden no comportarse como se espera: tarjetas de red, controladores gráficos, dispositivos de sonido, sensores o sistemas de almacenamiento específicos podrían reaccionar de forma inesperada ante cambios recientes en el núcleo. Además, cualquier nuevo parche introducido en estas semanas puede traer efectos secundarios difíciles de prever.
Por todo ello, el consejo general es claro: no instalar Linux 7.0-rc6 en equipos de producción, ya se trate de servidores, estaciones de trabajo críticas o el PC personal donde se guarda información importante. Lo más prudente para usuarios domésticos en España y Europa es limitar los experimentos a entornos controlados y mantener copias de seguridad actualizadas por si algo sale mal.
Una vez que la versión estable de Linux 7.0 esté disponible y las principales distribuciones —incluida Ubuntu 26.04 LTS— la adopten, será el momento de dar el salto con mayor tranquilidad. Hasta entonces, quienes prueben las RC están, en la práctica, ayudando a pulir los últimos detalles antes del lanzamiento final.
Linux 7.0 como base de Ubuntu 26.04 LTS: una apuesta fuerte de Canonical
En paralelo a la evolución del kernel, Canonical ha anunciado la beta de Ubuntu 26.04 LTS, conocida como «Resolute Raccoon». Esta versión preliminar marca el único gran hito público antes de la publicación de la edición estable, y ya se puede descargar desde España y el resto de Europa para empezar a probar sus novedades.
La gran particularidad de esta LTS es que se apoya directamente en Linux 7.0, un kernel que todavía no ha sido lanzado en versión definitiva. La beta utiliza una de las últimas Release Candidate, lo que demuestra que Canonical confía en que Torvalds tendrá lista la versión estable a tiempo para que pueda integrarse en la imagen final de Ubuntu 26.04 LTS.
Más allá del núcleo, esta edición LTS se plantea como una actualización de calado, no como un simple parche sobre versiones anteriores. Además de Linux 7.0, incorpora un entorno de escritorio renovado, una base gráfica actualizada y cambios significativos en seguridad, telemetría y gestión del sistema, con un ojo puesto tanto en usuarios particulares como en organizaciones europeas que buscan estabilidad a largo plazo.
Como es habitual en una LTS, Ubuntu 26.04 ofrecerá 5 años de soporte estándar, ampliables hasta 10 mediante Ubuntu Pro. Eso significa que muchas empresas y administraciones en la UE lo adoptarán como base para su infraestructura, de ahí la importancia de que todas estas piezas —kernel incluido— lleguen a abril en buen estado de forma.
GNOME 50, Wayland y una experiencia de escritorio más pulida
En el plano del escritorio, Ubuntu 26.04 LTS da el salto a GNOME 50 como entorno predeterminado. Tras meses de dudas sobre qué versión acompañaría a la nueva LTS, la beta confirma que será esta, aprovechando sus mejoras tanto visuales como funcionales para modernizar la experiencia de usuario.
Entre las novedades más visibles se encuentra el soporte para tasa de refresco variable (VRR), que permite adaptar dinámicamente la frecuencia de actualización de la pantalla. Esto resulta especialmente interesante para monitores gaming y portátiles con paneles de alta frecuencia cada vez más extendidos en el mercado europeo, reduciendo el tearing y mejorando la fluidez en juegos y animaciones.
GNOME 50 también introduce mejoras en el escalado de aplicaciones heredadas, algo fundamental para pantallas de alta densidad de píxeles (HiDPI), y añade nuevas funciones de control parental que se pueden activar instalando los paquetes correspondientes. Además, el escritorio remoto recibe ajustes que facilitan la conexión a equipos Ubuntu desde otros sistemas, algo útil en contextos de teletrabajo y soporte técnico.
A nivel estructural, Ubuntu 26.04 adopta de forma definitiva Wayland como servidor gráfico. GNOME ha abandonado el soporte directo a X11/Xorg, y Ubuntu sigue ese camino, aunque se mantiene la compatibilidad con aplicaciones antiguas mediante XWayland, de modo que la mayoría del software existente sigue funcionando sin que el usuario tenga que cambiar sus hábitos.
Visualmente, el tema Yaru se actualiza con nuevos iconos de carpetas más coloridos, un dock totalmente opaco, un fondo de pantalla renovado y una animación de arranque distinta. Son cambios sutiles que, sin revolucionar la apariencia, dan al sistema un aire algo más actual y coherente.
Nuevas utilidades y cambios en la base del sistema
Ubuntu 26.04 LTS aprovecha el cambio de ciclo para renovar parte de las herramientas de serie. El clásico monitor del sistema de GNOME se sustituye por Resources, una aplicación escrita en GTK4 y Rust que se distribuye a través de GNOME Circle y que presenta el consumo de CPU, memoria, disco y red con una interfaz moderna y más alineada con el resto del escritorio.
Junto a Resources, la beta introduce Showtime, un reproductor de vídeo renovado que se puede instalar durante la configuración inicial o desde el App Center. También se integran Sysprof como herramienta de perfilado por defecto y mejoras en la tienda de aplicaciones, que ahora gestiona con más soltura tanto paquetes DEB tradicionales como Snaps, además de ofrecer ajustes para controlar la aparición de resultados web.
En cuanto a la base tecnológica, la beta incorpora Mesa 26 como pila gráfica, así como nuevos controladores, entre ellos los de la serie NVIDIA 590, como el driver GeForce 582.28, y paquetes en repositorio para AMD ROCm y NVIDIA CUDA. Esto facilita el despliegue de cargas de trabajo de inteligencia artificial y cómputo acelerado en equipos de sobremesa, estaciones de trabajo y servidores, algo con especial impacto en universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas europeas.
El subsistema de firmware cambia de estructura, pasando de un gran paquete monolítico a un conjunto de módulos específicos por fabricante. La consecuencia práctica es que las actualizaciones descargan solo lo necesario y es posible eliminar fácilmente controladores de hardware que no se utilizan, ahorrando espacio en discos SSD de capacidad ajustada muy habituales en portátiles.
El resto de componentes base también reciben su ración de novedades: versiones recientes del compilador GCC, actualizaciones de lenguajes como Python y un servidor de tiempo renovado (Chrony 4.8) completan una actualización acumulativa importante para quienes vengan de ediciones anteriores de Ubuntu.
Seguridad, cifrado con TPM y controles de telemetría más claros
Uno de los frentes donde Canonical ha puesto más empeño en Ubuntu 26.04 LTS es el de la seguridad y la privacidad. La transición a Wayland contribuye a reducir la superficie de ataque asociada a X11, y el manejo de firmware y gestor de arranque se ha ajustado para cumplir con requisitos de seguridad cada vez más estrictos, en línea con las exigencias de muchas organizaciones europeas.
El instalador incorpora nuevas opciones para el cifrado de disco, haciendo más accesible el uso de cifrado con backend en hardware (TPM). Este enfoque permite aprovechar los módulos de plataforma segura integrados en muchos equipos modernos, ofreciendo una capa adicional de protección sin complicar en exceso la configuración inicial, algo especialmente interesante para empresas y administraciones públicas.
En el apartado de configuración, el centro de seguridad gana peso, con opciones para revisar el estado del TPM, ajustar la protección de arranque y gestionar la integración con Ubuntu Pro. Esta combinación de ajustes facilita adaptar el sistema a entornos donde la seguridad y el cumplimiento normativo son críticos, desde pymes españolas hasta organizaciones que operan bajo marcos regulatorios europeos más estrictos.
La telemetría también se trata de forma más transparente. El asistente de bienvenida incluye una diapositiva específica para decidir qué datos se comparten con Canonical, y la sección de Privacidad y Seguridad presenta controles gráficos claros para modificar ese consentimiento en cualquier momento. El objetivo es mantener un equilibrio entre información útil para mejorar la distribución e información que el usuario prefiere no ceder.
En la terminal, Ubuntu 26.04 introduce sudo reescrito en Rust y añade un detalle que muchos llevaban tiempo reclamando: al escribir la contraseña se muestran asteriscos en lugar de un campo en blanco, de forma que se sabe que la entrada de texto está funcionando sin comprometer la seguridad. Son pequeños cambios, pero reflejan una preocupación por pulir la experiencia diaria.
Almacenamiento, cambio de rutas de montaje y limpieza de tecnologías antiguas
Otra de las decisiones de diseño que llegan con Ubuntu 26.04 es el cambio en la forma de montar medios extraíbles. Los USB y discos externos pasan a montarse bajo /run/media en lugar de /media, con la intención de mejorar el soporte para sistemas de archivos de solo lectura y alinearse con prácticas ya adoptadas por otras distribuciones modernas.
Canonical continúa además con un proceso de depuración de tecnologías obsoletas, retirando gradualmente elementos como cgroup v1 y ajustando el soporte de hardware hacia configuraciones actuales. Este tipo de limpieza ayuda a reducir la complejidad interna del sistema y a minimizar puntos de fallo a medio y largo plazo, algo relevante cuando se planea mantener una LTS activa durante una década.
En cuanto al gestor de arranque, buena parte de los cambios más agresivos se reservan para versiones posteriores, pero la beta de 26.04 ya adelanta la intención de simplificar y reforzar la seguridad de GRUB, especialmente en sus compilaciones firmadas para cumplir con los requisitos de arranque seguro (Secure Boot).
Algunas de las discusiones técnicas apuntan a limitar el soporte directo en GRUB firmado para sistemas de archivos como Btrfs, XFS o ZFS, así como para configuraciones complejas con LVM, md-raid (más allá de RAID1) y volúmenes cifrados con LUKS. Aunque estas restricciones se aplicarán sobre todo en futuros lanzamientos, esta LTS sienta parte de las bases para ese giro hacia un enfoque más conservador en el arranque.
En la práctica, para instalaciones típicas donde se quiera usar Secure Boot con GRUB firmado, la recomendación pasa por mantener una partición /boot en EXT4 sin cifrar. Quien necesite configuraciones más avanzadas podrá recurrir a variantes sin firmar, renunciando a las ventajas de arranque seguro a cambio de mayor flexibilidad.
Aplicaciones, calidad de vida y estado de la beta
Más allá de los grandes titulares, Ubuntu 26.04 LTS pulirá muchos detalles de calidad de vida que se notan en el día a día. Nautilus acelera la generación de miniaturas, mejora el autocompletado de rutas sin importar mayúsculas o minúsculas y ofrece una navegación algo más fluida en directorios con muchos archivos.
El App Center refuerza su papel como centro de gestión de software, con una interfaz que maneja mejor la mezcla de paquetes DEB, snaps y resultados en línea. Para quienes prefieran una experiencia más clásica, existe la opción de desactivar resultados web y centrarse solo en aplicaciones locales, algo que muchos usuarios en Europa valoran por cuestiones de privacidad.
La sección de aplicaciones de inicio se ha simplificado para que sea más fácil decidir qué programas arrancan automáticamente al iniciar sesión, evitando que el sistema se llene de procesos en segundo plano innecesarios. Y durante las actualizaciones importantes aparece un informe denominado Ubuntu Insights, pensado para recoger información agregada que ayude a mejorar versiones futuras.
Como era de esperar en una beta, aún se detectan pequeños fallos: iconos mal alineados en determinadas carpetas del lanzador, cierres esporádicos de alguna aplicación al activar funciones nuevas o pequeños problemas visuales con el tema. Canonical aprovechará las semanas previas al lanzamiento estable para pulir estos flecos con la ayuda de quienes se animen a probar la versión de prueba.
Con todo este panorama, Linux 7.0 se perfila como un kernel que, más que por grandes titulares, destacará por ofrecer una base más robusta sobre la que construir. Unido a Ubuntu 26.04 LTS, que combina nuevas tecnologías de escritorio, mejoras en seguridad, un enfoque más transparente de la telemetría y una atención clara a la compatibilidad con hardware moderno muy presente en España y el resto de Europa, el resultado es un conjunto que apunta a ser clave en el ecosistema Linux de los próximos años, siempre que las últimas semanas de desarrollo se cierren con el nivel de estabilidad que se espera de una versión tan estratégica.
