Por qué el precio de los portátiles podría dispararse hasta un 40%

Última actualización: marzo 11, 2026
Autor: ForoPC
  • El encarecimiento de memoria RAM, SSD y CPU eleva los costes de fabricación de los portátiles por encima de lo asumible para muchas marcas.
  • CPU, memoria y almacenamiento han pasado de suponer en torno al 45% a cerca del 58% del coste total de un portátil.
  • Los modelos de gama de entrada en la franja de 900 euros/dólares son los más expuestos a subidas de hasta un 40%.
  • Se prevén caídas en ventas de PC y portátiles en 2026, con especial impacto en los equipos más baratos y en fabricantes pequeños.

Subida de precio de portátiles

El mercado de los ordenadores portátiles se prepara para una etapa complicada en la que los precios podrían subir hasta un 40% en algunos modelos, especialmente en la gama más vendida. No se trata de un pequeño ajuste, sino de una posible subida muy notable que empezaría a notarse con fuerza a lo largo de 2026.

Detrás de este escenario está el encarecimiento generalizado de componentes clave como la memoria DRAM, la memoria NAND para SSD y las CPU. Los últimos informes de consultoras como TrendForce apuntan a que el aumento de costes está tensionando tanto las cuentas de los fabricantes que muchos ya no pueden seguir absorbiendo ese sobreprecio sin trasladarlo al consumidor final.

Componentes básicos por las nubes: memoria, SSD y procesadores

Los análisis del sector coinciden en que la memoria RAM, la VRAM de las gráficas y las unidades SSD se han convertido en el gran dolor de cabeza para la industria del portátil. Estos componentes, que antes tenían un peso relativamente moderado en la factura de materiales, han pasado a comerse una parte mucho mayor del presupuesto de cada equipo.

Históricamente, la DRAM y el almacenamiento SSD representaban alrededor de un 15% del coste total de un portátil. Sin embargo, las sucesivas subidas de precios han provocado que esa proporción se dispare, hasta el punto de que en el primer trimestre de 2026 podrían superar el 30% del coste del equipo en algunos modelos, algo muy difícil de digerir para los fabricantes. DRAM y el almacenamiento SSD han sido protagonistas de esa escalada.

La presión aumenta todavía más si se suma el precio de los procesadores. Las CPU son uno de los elementos más caros de cualquier portátil y también están encareciéndose de forma sostenida. Según las previsiones recopiladas por TrendForce, si juntamos CPU, memoria y SSD, estos tres componentes habrían pasado de representar en torno a un 45% del coste total a acercarse al 58% del presupuesto de materiales de un portátil típico. Además, algunas de las nuevas líneas de procesadores, como las familias con IA de AMD, están redefiniendo los niveles de rendimiento y coste.

Este cambio en la estructura de costes explica por qué tantas marcas empiezan a hablar abiertamente de subidas de precio. Con un aumento tan fuerte concentrado en piezas esenciales, mucha industria considera que ya no es viable mantener los precios actuales sin recortar márgenes de manera drástica.

El papel de Intel, AMD y la presión de la IA en la cadena de suministro

El impacto no se limita a la memoria y al almacenamiento. Los grandes fabricantes de procesadores también están ajustando sus tarifas al alza, lo que agrava todavía más el problema. En el caso de Intel, se han aplicado incrementos superiores al 15% en ciertas gamas de entrada y en modelos de generaciones anteriores.

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Algunas fuentes señalan que estas subidas han sido incluso ligeramente superiores a lo que se filtró inicialmente, añadiendo unos puntos extra a lo que ya era un aumento significativo. Algunos fabricantes ya han anunciado incrementos en sus catálogos.

Paralelamente, la industria de los semiconductores está derivando una parte importante de su capacidad de fabricación hacia productos vinculados a la inteligencia artificial, como aceleradores específicos y soluciones de alto rendimiento para centros de datos. Esa reorientación provoca que haya menos obleas y menos capacidad de empaquetado disponible para procesadores destinados a portátiles de gama baja y media.

El resultado es un escenario en el que algunos actores del sector ya admiten que empiezan a faltar procesadores para cubrir todos los segmentos, especialmente en los equipos más económicos. Cada vez más recursos se dirigen a la IA, dejando menos margen para CPUs de entrada, lo que presiona aún más los precios de los chips disponibles.

Cómo se traduce esto en el precio final del portátil

Si todo este aumento de costes se traslada al usuario, el golpe puede ser serio. TrendForce toma como referencia un portátil de gama de entrada con un precio aproximado de 900 euros o dólares, una franja muy habitual tanto en Europa como en España para equipos de uso general, trabajo y ocio.

En ese rango de precio, los analistas calculan que, solo para mantener los márgenes actuales a lo largo de la cadena de producción y distribución, el precio podría subir cerca de un 40%. Es decir, un portátil que hoy ronda los 900 euros podría acabar situándose en torno a los 1.260 euros si se aplican íntegramente las subidas de componentes.

Algunas señales de este movimiento ya se dejan ver en el mercado. Modelos que no hace tanto se podían encontrar por debajo de los 900 euros —incluyendo configuraciones con gráficas de gama media asequible— han ido escalando posiciones hasta superar con holgura la barrera de los 1.000 euros. La tendencia general es claramente alcista.

Para intentar amortiguar el golpe, muchos fabricantes están intentando diversificar proveedores y renegociar contratos con las grandes empresas de memoria y procesadores. Sin embargo, los informes más recientes apuntan a que el primer y el segundo trimestre de 2026 serán especialmente complicados, con un coste de componentes elevado y poco margen para maniobrar.

El foco en los portátiles baratos y la franja de 900 euros

El segmento más vulnerable a esta oleada de subidas es el de portátiles económicos y de gama de entrada. TrendForce y otras consultoras se centran precisamente en ese tramo de equipos en torno a los 900 euros/dólares porque se trata de una categoría muy vendida y, a la vez, con márgenes bastante ajustados.

Antes del repunte de la DRAM y de la NAND Flash, con ese presupuesto era posible adquirir en España y en el resto de Europa portátiles solventes para estudiar, trabajar e incluso jugar de forma básica. Ahora, buena parte de esas configuraciones se están encareciendo y corren el riesgo de salir de la zona de precio que muchos consumidores consideran asumible.

En condiciones normales, RAM y SSD representaban aproximadamente un 15% de los costes totales de un portátil de este tipo. Con el encarecimiento actual, esa proporción ha subido hasta superar el 30% del coste de los componentes en bastantes modelos de gama de entrada, lo que deja a los fabricantes con poco margen para aguantar sin revisar tarifas.

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Si se añade el sobrecoste de las CPU —con incrementos confirmados por encima del 15% en partes del catálogo de Intel y aumentos también en algunos procesadores de AMD—, la presión sobre los portátiles más asequibles se dispara. Es precisamente en este rango donde una subida adicional se nota enseguida y donde los usuarios suelen comparar precios al euro más cercano.

Las marcas de mayor tamaño, con más volumen de compra y capacidad de negociar condiciones preferentes, podrían mitigar algo mejor el impacto. En cambio, los fabricantes más pequeños o con menos presencia internacional lo tendrían bastante más difícil para absorber estos incrementos sin renunciar a beneficios o recortar prestaciones.

Impacto en España y Europa: qué puede esperar el consumidor

En mercados como el español, donde la franja de 400 a 1.000 euros concentra buena parte de las ventas de portátiles, estas subidas de componentes amenazan con tensionar especialmente el bolsillo de estudiantes, familias y autónomos que buscan un equipo polivalente sin irse a la gama alta.

Si las previsiones de los analistas se cumplen, es probable que veamos portátiles que antes rondaban los 600-700 euros acercarse peligrosamente a los 800-900, y modelos de 900 euros dar el salto a cifras de cuatro dígitos. Esto podría obligar a muchos compradores a posponer la renovación del equipo o a conformarse con configuraciones más modestas.

En Europa, además, la situación viene acompañada de un contexto económico donde la sensibilidad al precio sigue siendo alta. Un incremento de coste en un producto tan extendido como el portátil puede notarse tanto en el consumo doméstico como en las compras educativas y en pequeñas empresas que dependen de estos equipos para su actividad diaria.

Las grandes marcas que operan en la región podrían recurrir a estrategias como ajustar especificaciones, reducir capacidad de almacenamiento de serie o ofrecer menos RAM en los modelos base para contener el precio de salida. Otra opción es mantener la configuración, pero subir el precio final, algo que ya se está viendo en algunos catálogos.

Para el usuario final, todo esto significa que será más importante que nunca comparar bien las fichas técnicas, revisar el coste real de ampliar memoria o almacenamiento y valorar si conviene comprar antes de nuevas rondas de subida o esperar a posibles correcciones de precios más adelante.

Caída de ventas y riesgo para las marcas más débiles

Si el encarecimiento de componentes se mantiene y los fabricantes trasladan buena parte de ese coste, los informes del sector anticipan un descenso significativo en las ventas de PC y portátiles durante 2026. La combinación de precios altos y mayor dificultad para encontrar ciertas configuraciones podría enfriar la demanda.

Algunas previsiones hablan de una caída cercana al 10% en el caso de los PC de sobremesa, hasta situarse en algo más de 53 millones de unidades, y de alrededor de un 12% en portátiles, que seguirían siendo el grueso del mercado pero con menos equipos enviados, en torno a los 192 millones.

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El segmento más castigado sería el de PC y portátiles por debajo de los 500 dólares/euros, donde los márgenes son muy estrechos y cada euro de sobrecoste cuenta. Se maneja la posibilidad de una caída de envíos cercana al 28% en ese tramo, hasta unos 62 millones de unidades, debido tanto a la menor demanda como a la menor disponibilidad de componentes de generaciones anteriores.

En este contexto, las consultoras no descartan que algunas marcas que no hayan hecho los deberes sufran seriamente. Las empresas con menos músculo financiero o con gamas muy centradas en el precio podrían ver cómo sus márgenes se evaporan, lo que abriría la puerta a una especie de «purga» en el sector, con fusiones, adquisiciones o directamente salidas del mercado.

Por el contrario, los portátiles de gama alta y los equipos profesionales podrían resistir algo mejor. En este tipo de productos, los márgenes son más amplios y los compradores suelen estar menos pendientes de pequeñas variaciones de precio, ya que priorizan prestaciones, autonomía, calidad de pantalla o ciclos de renovación marcados por necesidades laborales.

Diferencias entre plataformas y segmentos del mercado del PC

El impacto de la subida de componentes tampoco será uniforme entre todas las plataformas y sistemas. Los ordenadores con Windows, mayoría clara en el mercado mundial, absorberán la mayor parte del descenso en ventas y del encarecimiento de equipos, simplemente por volumen.

Los dispositivos basados en ChromeOS, muy presentes en el sector educativo y en entornos donde el bajo coste es fundamental, pueden verse especialmente afectados. Cualquier subida de precio en este segmento tiene un efecto rápido en la demanda, ya que se trata de equipos pensados precisamente para ser asequibles.

En el lado contrario, los ordenadores Mac podrían notar algo menos el golpe, tanto por su posicionamiento en la gama media-alta y alta como por el mayor control que Apple tiene sobre su cadena de suministro. Ese control vertical de hardware y software les da más margen para ajustar internamente sin trasladar todo el incremento al usuario de forma inmediata.

Mientras tanto, empiezan a ganar visibilidad otras plataformas como los PC basados en HarmonyOS en el mercado chino, aunque su peso sigue siendo reducido a escala global. La evolución de estos actores emergentes también dependerá de cómo logren asegurarse el suministro de memoria y procesadores en un entorno tan tensionado.

En términos generales, prestando atención a las cifras y a las previsiones, todo apunta a que 2026 será un año complejo para el ecosistema del PC. La disponibilidad, el coste de los componentes y la capacidad de cada fabricante para negociar y optimizar su producción serán factores decisivos a la hora de determinar qué marcas salen reforzadas y cuáles se quedan por el camino.

Con todo este panorama, la posible subida de hasta un 40% en el precio de muchos portátiles no es un dato aislado, sino la consecuencia directa de una cadena de costes desbocada en memoria, almacenamiento y CPU, de una industria de semiconductores volcada en la IA y de un mercado en el que cada euro cuenta tanto para los fabricantes como para los usuarios que necesitan renovar equipo.

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