
La PlayStation 5 ha superado el umbral de los 92,2 millones de consolas distribuidas en todo el mundo, consolidando su posición como uno de los sistemas más importantes del mercado actual. Los últimos resultados financieros de Sony, correspondientes al trimestre comprendido entre octubre y diciembre de 2025, permiten hacerse una idea bastante clara de cómo avanza el ciclo de vida de la consola.
Aunque el ritmo de envíos se ha moderado respecto al año anterior, la base de usuarios y el negocio en torno a PS5 siguen creciendo, especialmente en lo que tiene que ver con ventas de juegos, servicios digitales y actividad en PlayStation Network. El ecosistema muestra una buena salud, tanto en Europa y España como en el resto de mercados clave.
PS5 roza las cifras de PS4 pese a su mayor precio
Sony ha comunicado que PlayStation 5 suma ya 92,2 millones de consolas distribuidas desde su lanzamiento hasta el 31 de diciembre de 2025. Solo en el último trimestre natural del año (octubre-diciembre) se enviaron 8 millones de unidades, un volumen elevado, pero 1,5 millones menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior.
Si se comparan estos datos con su predecesora, PS5 se sitúa ligeramente por debajo de PlayStation 4 en el mismo punto de su ciclo: PS4 alcanzaba en ese momento los 94,2 millones de consolas distribuidas. La diferencia, sin embargo, se ve matizada por un detalle importante: PS4 se vendía por unos 300 dólares de salida (aproximadamente 390 dólares ajustados a la inflación), mientras que PS5 llegó al mercado con un precio de referencia de 550 dólares, un salto notable que hace que la comparación directa de volumen puro de consolas sea menos simple de lo que parece.
Durante este tramo del ciclo, Sony ha señalado que se encuentra en una fase en la que puede ajustar su estrategia de forma más flexible. La compañía pretende priorizar la monetización de la base instalada, centrándose menos en el crecimiento agresivo de hardware y más en la expansión de los ingresos por software y servicios online, algo que encaja con el peso creciente de PlayStation Network y de las ventas digitales.
Más allá del número total de consolas, la empresa también ha querido tranquilizar al mercado respecto al futuro inmediato de la máquina: aseguran disponer de componentes suficientes para cubrir la producción de PS5 durante todo 2026 y afirman estar negociando con varios proveedores para garantizar el suministro y hacer frente a la demanda de los usuarios.
Actividad en PlayStation Network y suscripciones en alza
Uno de los termómetros más claros del estado de salud del ecosistema es la actividad en línea. Según los datos del informe, PlayStation Network alcanza ya los 132 millones de usuarios activos mensuales (MAU), lo que supone 3 millones más que en el mismo periodo del año anterior. Este incremento se interpreta como una consolidación del uso de servicios online y funciones conectadas, tanto en PS5 como en PS4.
Aunque Sony no ha actualizado las cifras concretas de suscriptores de PlayStation Plus en este último informe, sí deja claro que los ingresos procedentes de PS Plus han aumentado. Esta mejora, combinada con las ventas de software y la debilidad del yen frente al euro y el dólar, ha contribuido a que el área de videojuegos mejore su rentabilidad pese a colocar menos consolas.
Para los jugadores de Europa y España, estos datos se traducen en más peso para los servicios digitales: contenidos adicionales, juegos incluidos con la suscripción, almacenamiento en la nube y otras ventajas que pasan a ser una parte cada vez más relevante del negocio. Sony está centrando buena parte de su estrategia en retener a esta base de usuarios activos y en incrementar el gasto medio por usuario, más que en depender solo del hardware.
Esta tendencia refuerza la idea de que para la compañía es clave mantener conectada a la comunidad, algo que se refleja también en la prioridad que dan a promociones, temporadas de contenido en juegos multijugador y lanzamientos con fuerte componente online.
Ventas de juegos: dominio del formato digital y empuje de los títulos first-party
En lo referente a juegos, las cifras del trimestre muestran una dinámica positiva. Durante los tres últimos meses de 2025 se vendieron 97,2 millones de títulos de PlayStation 5 y PlayStation 4 combinados, lo que implica un aumento de 1,3 millones respecto al mismo tramo del año previo.
De ese volumen total, 13,2 millones de unidades correspondieron a juegos desarrollados por los propios estudios de Sony (first-party), con 1,6 millones más que en el mismo periodo del ejercicio anterior. Este tipo de lanzamientos internos, habitualmente exclusivos o con características especiales en el ecosistema PlayStation, han sido una de las palancas que más ha ayudado a mejorar el rendimiento económico de la división.
Si miramos cómo se compran esos juegos, el cambio de hábitos es evidente: el 76% de las ventas del trimestre fueron descargas digitales de juegos completos. Esta proporción supone un aumento de 2 puntos porcentuales frente al mismo periodo del año anterior, lo que confirma que el formato digital sigue ganando terreno frente al físico de manera constante.
Para quienes aún prefieren el disco en caja, estos porcentajes quizá no sean la mejor noticia, pero desde el punto de vista de la compañía la digitalización mejora márgenes y simplifica la distribución. En Europa y España este patrón es muy similar, con un peso creciente de las compras a través de la PlayStation Store, impulsadas por rebajas periódicas, bundles y la comodidad de tener la biblioteca siempre disponible sin cambiar de disco.
Resultados financieros: menos consolas vendidas, pero más beneficios
Los números de la división de videojuegos de Sony muestran un matiz interesante: los ingresos totales se redujeron alrededor de un 4% interanual, principalmente por esa caída en el número de consolas vendidas frente al año anterior. Sin embargo, los beneficios cuentan otra historia muy distinta.
Gracias al peso del software, los servicios y el tipo de cambio, los beneficios de la sección de videojuegos crecieron en torno a un 19% respecto al mismo periodo del ejercicio previo, e incluso se habla de una mejora del 22% en beneficios en algunas estimaciones que han manejado los analistas. El tirón de los títulos de la propia Sony, el mayor ingreso por suscripciones y la debilidad del yen frente al euro y el dólar han sido factores clave.
En los mercados financieros, estos resultados han tenido un impacto inmediato. Tras la presentación del informe, las acciones de Sony en la bolsa de Tokio llegaron a subir cerca de un 6% (en torno al 5,9%), registrando su mayor subida desde noviembre. El mensaje que lanza la compañía es que, pese a vender algo menos de hardware, el negocio resulta más rentable y estable, lo que suele ser bien recibido por los inversores.
De cara al cierre del año fiscal, Sony ha optado por revisar al alza sus previsiones: ahora espera un aumento del 4% en ingresos y del 2% en beneficios, de nuevo apoyándose en la debilidad del yen y en el impulso que proporcionan las ventas de juegos de terceros (third-party) y los servicios online, además de su catálogo propio.
Todo este conjunto de datos dibuja un escenario en el que PS5 ya no compite solo por colocar más consolas que la generación anterior, sino por extraer más valor de cada jugador que ya forma parte de su comunidad. Entre los 92,2 millones de consolas distribuidas, los 132 millones de usuarios activos en PlayStation Network y el peso abrumador del formato digital, la estrategia de Sony pasa claramente por reforzar el ecosistema y no limitarse a la guerra de cifras de hardware.
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