
En muchos equipos con Linux se repetía la misma escena: buen hardware, buena conexión, pero partidas confinadas al navegador como solución de compromiso. Se podía jugar, claro, pero la sensación de aplicación de escritorio real brillaba por su ausencia, con menos integración y más apaños de la cuenta.
Con la llegada de la aplicación nativa de GeForce NOW para Linux en fase beta, NVIDIA intenta cambiar ese escenario de raíz. El servicio de juego en la nube da así un paso que la comunidad llevaba años reclamando, situando al escritorio Linux mucho más cerca de la experiencia que ya existía en Windows y macOS.
Una app de escritorio pensada para Linux, no solo un acceso web
Hasta ahora, la mayoría de usuarios tiraban de la versión web o de clientes no oficiales, con resultados muy dispares según distribución, navegador y configuración. El nuevo cliente llega como aplicación de escritorio dedicada y busca ofrecer una experiencia coherente con la del resto de plataformas donde ya estaba presente GeForce NOW.
El soporte oficial se estrena con Ubuntu 24.04 LTS como sistema de referencia, algo lógico si se tiene en cuenta su peso en el ecosistema y su estabilidad. NVIDIA también menciona SteamOS, de forma que la Steam Deck, en modo escritorio, puede aprovechar el nuevo cliente, aunque se siga tratando de una beta con margen de mejora.
La distribución de la aplicación se realiza en formato Flatpak, lo que abre la puerta a instalarla en otras distribuciones más allá de Ubuntu. En la práctica, eso no garantiza todavía un funcionamiento perfecto en cualquier entorno: en sistemas como Bazzite, por ejemplo, se han reportado errores de tiempo de espera y cierres inesperados, algo asumible en una fase de pruebas inicial.
En el apartado gráfico, la compañía señala que la app está pensada para integrarse en sesiones X11 cuando se usan gráficas NVIDIA, mientras que recomienda Wayland en equipos con GPU AMD o Intel. Este matiz técnico no es menor, porque condiciona parte del rendimiento y la estabilidad según cada combinación de hardware y escritorio.
Streaming hasta 5K a 120 FPS y modo competitivo 1080p a 360 FPS
La principal diferencia entre usar la web y la nueva aplicación de escritorio está en los techos técnicos. Con el cliente nativo, GeForce NOW en Linux desbloquea opciones que la webapp no podía ofrecer, incluso usando el mismo plan de suscripción.
Según los datos compartidos por NVIDIA y medios especializados, la aplicación permite alcanzar resoluciones de hasta 5K con 120 fotogramas por segundo en los planes superiores, siempre que la conexión y el monitor acompañen. Para quienes priorizan la fluidez en juegos competitivos, se añade un modo de 1080p a 360 FPS, orientado a pantallas de alta tasa de refresco.
Esta diferencia se ve clara si se compara la experiencia en Ultimate vía navegador con la que ofrece el cliente nativo. Mientras que la webapp se quedaba en 1080p y 60 FPS con una tasa de bits de hasta 75 Mbps, la nueva aplicación eleva el listón hasta 5K, 360 FPS y 100 Mbps de bitrate máximo para quienes tengan una conexión a la altura.
Para sostener estas cifras, NVIDIA apoya el servicio en infraestructura basada en GPUs equivalentes a GeForce RTX 5080 dentro del nivel Ultimate, aprovechando tecnologías como RTX, trazado de rayos y DLSS 4. Desde el lado del usuario, el equipo solo se encarga de decodificar el vídeo y enviar las entradas de teclado, ratón o mando.
Eso no significa que el hardware local sea irrelevante, pero sí que la potencia gráfica local deja de ser el cuello de botella. La calidad final dependerá sobre todo de la conexión a Internet, del monitor y de la compatibilidad del entorno de escritorio con funciones como HDR.
Requisitos mínimos, conectividad y estado de la beta
Al estar en fase beta, NVIDIA pone el acento en una serie de requisitos que conviene revisar antes de lanzarse a instalar la app. En el plano del sistema operativo, Ubuntu 24.04 LTS es la distribución oficialmente soportada, junto con SteamOS en su modo de escritorio para la consola de Valve.
A nivel de hardware, la compañía habla de una CPU x86-64 de doble núcleo a 2,0 GHz o superior, al menos 4 GB de memoria RAM y una GPU compatible con decodificación de vídeo mediante Vulkan y códecs H.264 o H.265. Son cifras relativamente modestas para un PC actual, pero imprescindibles para que el streaming funcione con garantías.
El apartado de controladores también está muy marcado. Para tarjetas de la propia NVIDIA se exige el driver 580.126.07 o posterior, con el añadido de que cada gran actualización de controlador puede requerir reinstalar la aplicación. En GPUs AMD o Intel, se apuntan versiones de Mesa 24.2.8 o superiores como punto de partida para una experiencia razonablemente estable.
Además del hardware, la conexión es el otro factor crítico. NVIDIA establece unos mínimos de ancho de banda orientativos según la calidad objetivo: alrededor de 15 Mbps para 720p a 60 FPS, en torno a 35 Mbps para 1440p a 120 FPS, y unos 65 Mbps para aspirar a la experiencia completa de 5K a 120 FPS. En la práctica, una línea algo más holgada y una red local estable suelen marcar la diferencia.
En esta fase de pruebas, la propia compañía recuerda que la compatibilidad universal con todas las distribuciones sigue siendo un objetivo en desarrollo. Distintos medios que han probado la app en sistemas alternativos a Ubuntu han detectado comportamientos irregulares, con sesiones que se cierran o problemas en el inicio de sesión, algo esperable mientras se ajustan controladores, bibliotecas gráficas y el propio Flatpak.
Puente hacia Steam, Epic, Ubisoft y el catálogo de PC Game Pass
GeForce NOW mantiene su modelo original también en Linux: no es una tienda de juegos propia, sino una plataforma de streaming que se apoya en bibliotecas existentes. El usuario vincula sus cuentas de servicios como Steam, Epic Games Store o Ubisoft Connect, y juega en la nube a los títulos compatibles que ya ha comprado allí.
En Europa y también en España, este enfoque encaja bien con quienes acumulan años de compras en distintas plataformas digitales y no están dispuestos a empezar de cero en un ecosistema cerrado. El cliente de Linux replica esa filosofía, permitiendo que el catálogo que ya se posee sea el que marque lo que se puede jugar en la nube.
La novedad relevante para el ecosistema Linux es que GeForce NOW actúa también como vía de acceso a un subconjunto de juegos de PC Game Pass. Al enlazar una cuenta de Microsoft, el servicio puede transmitir títulos compatibles del servicio de suscripción, algo especialmente interesante ante la ausencia de un cliente oficial de Xbox para Linux.
Como los juegos se ejecutan en los servidores de NVIDIA y no en el equipo local, se sortean en buena medida los problemas históricos de compatibilidad que han lastrado el catálogo jugable en Linux. Lo que antes requería Proton, configuraciones específicas o, directamente, no era posible, ahora se ejecuta de forma transparente en la infraestructura de la nube.
En paralelo, NVIDIA está vinculando este despliegue en Linux con la actualización de sus servidores a la arquitectura Blackwell en el nivel Ultimate, lo que le permite sostener las resoluciones altas y las tasas de refresco anunciadas sin que el usuario tenga que preocuparse de renovar su propia GPU.
Planes de suscripción, límites y condiciones de uso
Como en otras plataformas, la experiencia que se obtiene en GeForce NOW depende del plan de suscripción elegido. Desde Linux se accede a la misma estructura: un nivel gratuito para probar el servicio y dos niveles de pago con distintas ventajas.
El nivel gratuito da acceso al servicio sin coste, con sesiones limitadas a una hora, cierta publicidad y prioridad baja en las colas de conexión. Es una opción útil para comprobar rendimiento, latencia y compatibilidad en un equipo Linux antes de valorar un plan superior.
El plan Priority amplía las sesiones de juego, mejora la prioridad en los servidores y permite configurar opciones gráficas más ambiciosas que en el nivel sin coste, aunque sin llegar a los máximos técnicos del Ultimate. Suele ser el punto intermedio para quienes juegan con cierta frecuencia pero no necesitan resoluciones extremas ni tasas de refresco de competición.
La modalidad Ultimate es la que explota todo el potencial de la app nativa en Linux: acceso a hardware de clase RTX 5080 en la nube, streaming hasta 5K, soporte de 360 FPS en 1080p, DLSS 4, trazado de trayectorias, G-SYNC Cloud, Reflex y un modo de streaming de corte más cinemático. También incluye almacenamiento adicional en la nube para juegos instalados en la infraestructura remota.
Un aspecto a tener en cuenta es la política de límites de uso. Además de la hora por sesión del nivel gratuito, NVIDIA ha anunciado que el límite mensual de 100 horas para la mayoría de sus miembros de pago empezará a aplicarse de forma general a partir del 1 de enero de 2026, un detalle que puede influir en cómo cada usuario organiza sus partidas en la nube.
Diez juegos nuevos para estrenar la app en Linux
El lanzamiento de la aplicación nativa se acompaña de la incorporación de diez títulos al catálogo, dentro de la dinámica de actualizaciones semanales que NVIDIA agrupa bajo la etiqueta GFN Thursday. No son simples rellenos: hay mezcla de estrenos, juegos recientes y nombres conocidos.
Entre las novedades se encuentran The Midnight Walkers y Cairn, lanzamientos independientes que llegan a través de Steam, así como Half Sword y Vampires: Bloodlord Rising, también con estreno en la plataforma de Valve. Son propuestas variadas, que van desde la acción atmosférica a experiencias con un punto más experimental.
En el terreno de las grandes franquicias, la lista incluye Prototype y Prototype 2, disponibles como nuevos títulos en Ubisoft Connect, y Warhammer 40,000: Space Marine 2, que se suma al servicio a través de Xbox y Game Pass, con especial tirón para los seguidores del universo Warhammer.
Para los aficionados al rol clásico, la llegada de The Bard’s Tale Trilogy y The Bard’s Tale IV: Director’s Cut refuerza la presencia de RPG de corte más tradicional, disponibles tanto en Steam como en Xbox y vinculados también a Game Pass. Se completa el paquete con Total War: Three Kingdoms, accesible mediante Epic Games Store.
En conjunto, esta tanda refleja la estrategia habitual de NVIDIA: reforzar el catálogo con mezclas de títulos nuevos, AAA consolidados y propuestas de nicho, de forma que la plataforma resulte atractiva para distintos perfiles de jugador sin depender solo de grandes lanzamientos puntuales.
Delta Force y otros movimientos en el horizonte
Además de los diez juegos ya disponibles, NVIDIA ha adelantado la llegada de Delta Force a GeForce NOW el 3 de febrero. La idea es que, cuando un título tenga tirón mediático o se convierta en tendencia, pueda jugarse casi desde cualquier dispositivo sin pasar por descargas largas ni instalaciones complejas.
Esta estrategia refuerza uno de los mensajes clave del servicio: el sistema operativo y la potencia local importan menos cuando el juego se ejecuta íntegramente en la nube. Para el usuario de Linux, eso significa no quedarse fuera de determinados lanzamientos por pura falta de soporte nativo.
El anuncio también se enmarca en la constancia de los llamados GFN Thursday, los resúmenes semanales en los que NVIDIA va detallando qué títulos se incorporan al servicio y qué mejoras llegan a la plataforma. Esta cadencia regular, algo poco habitual en un sector lleno de cambios de rumbo, ha ayudado a consolidar a GeForce NOW como una propuesta más previsible.
En paralelo, las pruebas que medios como Windows Central, GamingOnLinux o publicaciones europeas especializadas han realizado con la beta en Linux muestran un salto claro respecto a la experiencia basada solo en navegador, con menos latencia percibida, mejor aprovechamiento de pantallas rápidas y una integración más natural en el escritorio.
Aun así, queda margen para mejorar la interfaz, pulir pequeños fallos y adaptar mejor el cliente a algunas distribuciones populares orientadas al gaming, algo que la propia NVIDIA reconoce al subrayar que se trata de una versión en desarrollo.
Con todo lo anterior sobre la mesa, la llegada de la aplicación nativa de GeForce NOW a Linux marca un punto de inflexión para quienes usan el sistema del pingüino en Europa y en España: ya no se trata solo de “poder jugar” vía navegador, sino de contar con un cliente de escritorio que desbloquea resoluciones altas, mejor fluidez y acceso más directo a tecnologías como RTX y DLSS, a la vez que sirve de puente hacia bibliotecas de Steam, Epic, Ubisoft y PC Game Pass. Falta que la beta se estabilice en más distribuciones y que se terminen de perfilar límites y planes, pero el movimiento sitúa al gaming en la nube como opción real para muchos equipos Linux que, hasta ahora, vivían en un segundo plano en lo que a videojuegos se refiere.
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