AMD intenta contener el precio real de las GPU Radeon frente a la subida de la memoria

GPU Radeon y precios sugeridos

El mercado del PC en España y el resto de Europa se encuentra en un momento delicado, con subidas de precio en casi todos los componentes clave. En este contexto, AMD está intentando que sus tarjetas gráficas Radeon no se desmadren en el escaparate y se mantengan lo más cerca posible del precio recomendado de venta al público (MSRP), pese a una crisis de memoria que no da tregua.

La compañía admite, no obstante, que el esfuerzo tiene límites claros: el coste de las memorias DRAM se ha convertido en el gran condicionante para que los precios finales de las GPU respeten las tarifas oficiales. Entre la volatilidad del mercado de semiconductores y el encarecimiento de la RAM, SSD y otros componentes, incluso las mejores estrategias de precios pueden tambalearse.

El precio de la memoria, la pieza que lo complica todo

Durante el CES 2026, uno de los encuentros tecnológicos más relevantes a nivel mundial, AMD dejó claro que dependencia del MSRP en la memoria. En una entrevista con el medio Gizmodo, David McAfee, vicepresidente corporativo y responsable del canal de clientes de AMD Ryzen, señaló que el suministro y el precio de la DRAM son ahora mismo la principal restricción para que las nuevas Radeon lleguen a las tiendas sin disparar su coste.

Según McAfee, el objetivo interno de AMD es que acercarse al precio sugerido, algo especialmente sensible para quienes montan o actualizan su PC en Europa, donde los impuestos y los costes logísticos ya añaden una carga extra sobre el valor oficial.

El directivo insistió en que el coste de la memoria pesa muchísimo en el presupuesto de una GPU moderna. encarecimiento de la DRAM: ofrecer un buen rendimiento sin reventar el precio final. Aunque AMD planifique un MSRP atractivo, una escalada de precios en la cadena de suministro puede hacer que ese valor quede en papel mojado.

McAfee fue claro en un punto: la compañía no tiene «bola de cristal» para anticipar cómo se comportará el mercado de semiconductores. incertidumbre del mercado en el canal minorista europeo, por mucho que el plan corporativo pase por contener las subidas siempre que sea posible.

Tarjetas gráficas Radeon en el mercado

Alianzas con fabricantes de memoria y socios AIC

Para intentar que la situación no se descontrole, AMD ha optado por reforzar su estrategia de cooperación con toda la cadena de valor. McAfee explicó que la compañía mantiene acuerdos de larga duración con los principales fabricantes de DRAM, diseñados precisamente para asegurar tanto el volumen de suministro como unas condiciones económicas asumibles para su negocio de gráficos.

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En palabras del ejecutivo, estas relaciones estratégicas buscan que, a la hora de producir GPU, cantidad de memoria y su coste encajen dentro de lo que la división gráfica de AMD puede soportar. No se trata solo de acceder a chips de memoria, sino de hacerlo a un precio que no dispare el coste global de cada tarjeta.

Además de los acuerdos con los fabricantes de DRAM, AMD afirma que colaboración con socios AIC, es decir, las marcas que diseñan y ensamblan los modelos personalizados que luego llegan a las tiendas de España y del resto de Europa. El objetivo común es que el precio real que ve el consumidor no se aleje demasiado del MSRP fijado en el lanzamiento.

En la práctica, esto implica ajustar márgenes, negociar costes de componentes y tratar de mantener una economía de escala razonable. encarecimiento conjunto de memoria y componentes críticos, los socios AIC tienen menos margen para absorber parte del impacto y se ven presionados a trasladar esa subida a la etiqueta de precio.

AMD, por su parte, intenta «blindar» la cadena de suministro dentro de lo posible, pero reconoce que hay factores macroeconómicos fuera de su control. tensiones en el mercado de semiconductores, la demanda global y los ciclos de producción hacen que cualquier promesa firme sobre precios sea, en el mejor de los casos, condicionada.

Una crisis de memoria que salpica a todo el PC

El escenario actual no se limita a las GPU. La industria tecnológica atraviesa subidas en la RAM DDR5 y se ha ido extendiendo a otros componentes que también dependen de chips de memoria, como las unidades SSD.

Los informes de fabricantes y distribuidores apuntan a que RAM, SSD y GPU sufren presión de precios, y se teme que fuentes de alimentación y sistemas de refrigeración de CPU sean los siguientes en encadenar aumentos de precio, ya sea por costes directos o por la presión general sobre la cadena de suministro.

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Para quienes montan un PC nuevo o actualizan su equipo en Europa, este panorama implica que componentes básicos encarecidos simultáneamente. El presupuesto que antes permitía montar una configuración equilibrada con una GPU de gama media-alta y memoria abundante ahora obliga a recortar en algún apartado o a estirar más la inversión.

En este contexto, el mensaje de AMD suena bien sobre el papel: mantener las Radeon en una franja de precio razonable, lo más cercana posible al MSRP. Sin embargo, la compañía es consciente de que, si la memoria sigue escalando en coste, su margen de maniobra se reduce, y la decisión final sobre el precio en tienda recae en buena parte sobre los socios ensambladores y los propios minoristas.

El propio sector asume que los próximos años pueden ser complicados para los entusiastas del PC. fabricantes como Patriot advierten de prolongación y que, si alguien está pensando en comprar RAM, quizá no sea mala idea hacerlo antes de que los precios se disparen aún más. Ese mismo razonamiento se está trasladando poco a poco a las GPU.

Lo que pasa en las estanterías: Radeon y precios que se alejan del MSRP

Aunque AMD hable de contención de precios, la realidad del mercado muestra que no todas las Radeon respetan el MSRP una vez que llegan a las tiendas. La combinación de costes de memoria altos, margen de los ensambladores y recargos de los distribuidores provoca que algunos modelos se vendan claramente por encima del valor oficial.

En la entrevista recogida por Gizmodo y compartida por medios especializados como Videocardz, se menciona el caso de la Radeon RX 9070 XT, presentada en 2025 con un precio sugerido de 600 dólares. En la práctica, encontrar este modelo cercano a esa cifra ha sido complicado, y en muchos mercados su precio habitual se ha situado sensiblemente por encima.

La situación queda ejemplificada con la RX 9070 XT Taichi White, un modelo personalizado que debutó con un precio de 819 dólares, muy lejos del MSRP original. Hablamos de un sobrecoste en torno a 220 dólares respecto a la referencia oficial, incluso tratándose de una versión especial lanzada varios meses después de la presentación del chip.

Este tipo de diferencias alimenta la preocupación entre los jugadores de PC y creadores de contenido, sobre todo en regiones como la zona euro, donde conversiones, impuestos y márgenes encarecen aún más. El temor es claro: si la memoria no baja de precio, las siguientes generaciones de GPU podrían seguir esta misma senda.

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Hay además otro factor a tener en cuenta: hace unos meses, recomendación de PowerColor de comprar antes de 2026, insinuando que se esperaban nuevas subidas. Ese tipo de mensajes refuerza la idea de que el sector se prepara para un escenario de costes altos más o menos prolongado.

Los esfuerzos de AMD frente a una situación imprevisible

Pese a esta realidad en las estanterías, AMD insiste en que su hoja de ruta pasa por mantener precios de GPU controlados. El trabajo conjunto con fabricantes de memoria y socios AIC, más la planificación de producción, apunta a evitar que cada lanzamiento llegue inflado desde el primer día.

McAfee subraya que el propósito es que la próxima generación de hardware gráfico de la compañía evitar fuertes inflaciones anteriores, en los que la conjunción de minería de criptomonedas, escasez de chips y alta demanda disparó el precio de muchas tarjetas por encima de cualquier valor lógico.

Sin embargo, incluso con estos esfuerzos, AMD mantiene un discurso prudente. La empresa reconoce que no puede garantizar coincidencia final con el MSRP, y que, si los costes de la memoria y otros componentes siguen en ascenso, parte de ese incremento se trasladará inevitablemente al comprador.

Para el usuario final, especialmente en España y otros mercados europeos con gran afición al PC gaming, el escenario se traduce en tener que valorar el momento de actualizar. Entre las previsiones de subida de algunos socios, la crisis de memoria y la volatilidad del mercado, puede que adelantar una compra tenga más sentido que esperar a ver si los precios bajan, algo que por ahora no está nada claro.

Con todo este cóctel de factores, la situación de las GPU Radeon se mueve en una línea fina: compromiso de AMD frente a la presión del mercado. Los próximos meses serán clave para comprobar si las alianzas con fabricantes de memoria y ensambladores logran contener la escalada o si la crisis de costes termina imponiéndose en la etiqueta de precio.

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